Geografía artificial
Cuando en una sociedad próspera no existe distinción entre el lujo y la necesidad, y la experiencia adquirida en distintas áreas de conocimiento se combinan con ciencias complejas, estamos inmersos en un proceso de metarracionalismo.
Esta teoría, desarrollada por el economista James Galbraith está presente en todos los proyectos que apuestan actualmente por ganarle terreno al mar. Nada novedoso a priori, ya que las islas artificiales suponen una vuelta a tipologías tan antiguas como los crannogs del Neolítico o el Nan Madol micronesio. Defensivos unos, rituales otros, y ambos exhibición de poder. Los aztecas también fundaron Tenochtitlán sobre un grupo de islas en el siglo XIV (en la imagen). Japón recurrió a ellas en el XVII para paliar su falta de suelo y en el XIX para protegerse de ataques vía marítima (Odaiba) y a finales del XX fueron las soluciones más costosas de la historia al convertirse en la ubicación idónea de nuevos aeropuertos por todo mundo. Sin embargo las necesidades -y los necesitados- que impulsan las nuevas propuestas obedecen a motivos muy diferentes.
Vicente Guallart en el DMAA define las ciudades-isla como la reacción activa ante una megaciudad formada o en proceso de formación. Dubai y Abu Dhabi son dos ejemplos de ello. Los Emiratos Árabes, conscientes del fin del petrodólar, llevan tiempo diversificando sus fuentes de inversión. El turismo cultural de gran lujo, objetivo principal, modifica velozmente sus skylines con hoteles de siete estrellas y franquicias de todos los grandes museos (Louvre TM y Guggenheim TM).
El
metarracionalista, en el deseo de perpetuarse en la exclusividad, practica sus
actividades favoritas -consumir y elevar a la categoría de galerías de arte los
sanctasanctórum de las grandes marcas del mundo capitalista-, en complejos
turísticos como Palm Islands, o The World. Las
cifras del primero marean: 1.200 € millones, 80 millones de metros cúbicos de
tierra dragados, 520 km de playas, 10.000 viviendas, 60 hoteles y centenares de
edificios culturales, todo ello
joyas de un collar –en palabras de Gehry- que los políticos locales desean y
tendrán a bien engarzar. Las del segundo no tienen nada que envidiar, sobre
todo en lo que a precios se refiere (entre 15 y 45 millones de $), aunque
eso no ha impedido que ya se hayan vendido un 94% de las 300 islas del peculiar
mapamundi, una suerte de miniciudades
privadas.
Sin embargo, aunque estos ejemplos pudieran parecer un occidentalizante modelo de colonización ideológica –más sutil que una guerra- cada día aparecen propuestas más lejos de allí, promovidas por ciudades sin dirección, sin capacidad de renovación (que también menciona Guallart) y cuyos autores, no pudiendo apropiarse del discurso del Pérsico, recurren a originales piruetas dialécticas para justificar su razón de ser. Resulta difícil admitir que Isla Luna (Valencia) le gane 2 millones de metros cuadrados al mar –con un coste de 5.000 € millones- para construir vivienda protegida -entre otros equipamientos- cuando las características principales de estos complejos son el ombliguismo, la privacidad y la ausencia de espacios públicos.
Algo menos jocoso es el argumento de Isla Tulipan (14.000 $ millones), frente a la costa holandesa, que se dedicaría principalmente a la agricultura, aunque Joop Atsma, político local y su mayor defensor, se pregunte en el parlamento si no sería fantástico que se reconociera a Holanda desde el cielo viendo un tulipán (sic). A pesar de que se han considerado aspectos como su autosuficiencia energética, el hecho de que proteja a la costa de los envites del mar del Norte, y que resuelva los problemas de suelo que acentuará el cambio climático –poblándola a largo plazo con unas 200.000 personas-, no cuenta con el beneplácito de los ecologistas, que además de considerarlo un despilfarro, preven consecuencias graves para el ecosistema.
Pero la metáfora mas atrevida, por lo simple, es Panamarina Pacific (2.500 $ millones, 4 millones de metros cuadrados) que, de la mano de un consorcio español, pretende construir en la costa pacífica de Panamá una isla con la forma de la bandera del país. Ledoux al menos tenía gracia. A rebufo de éstos proyectos y al calor de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 hace pocos días ha aparecido en los medios la última bufonada, un miniarchipiélago de 10 islas que recreará el mapa de Rusia frente a la isla de Sochi y que servirá de alojamiento a los deportistas.
El fin de una era
Aunque
formalmente estos proyectos responden a metáforas naïf y sus costes se sitúan en
las antípodas de la sostenibilidad, cuentan con el mecenazgo de las castas
dueñas del petróleo y el empuje
de empresas especializadas en este tipo de construcciones como Nakhell o Van
Oord que han desarrollado costosísimas tecnologías que pretenden seguir
explotando.
Otros factores como la desaceleración experimentada por el sector de la construcción en España está llevando a muchos profesionales a abrir oficinas en países con economías emergentes como China o los Emiratos Árabes, aunque la inercia especuladora –y los beneficios obtenidos por las constructoras en los últimos años- permiten diversificar estas localizaciones, siendo bastante habitual encontrar promotores españoles en Centro América, Brasil o Europa del Este.
Cada vez son más las voces que apuntan al fin de una era, la de la arquitectura(urbanismo)-espectáculo, la mediática, y estas imágenes no son más que los últimos coletazos antes de dar el paso definitivo hacia la arquitectura sostenible.
Cuanto antes, mejor: los cartógrafos son rápidos pero mi cerebro no tanto.
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Esto si que es exportar cerebros!
http://www.507networks.com/clientes/panamarina/lanzamiento-01/02.JPG
...y para que no se diga que lo de la "paridad" no se extiende con nuestros "inversores".
Si es queeee. Si es queeeeeeee....
Publicado por: Paridad | 08/02/08 a las 23:44
Miedo me da China, ya que lo menciona. Espero por el bien de todos que los ultimos coletazos del architectural-road-egotrip-show no tengan la dimension pangeica del gigante asiatico, al que ya veo con ciudades llenas de sus queridas (modo ironia on) torres con la puntita inclinada. Maxime en un pais donde TODO el suelo pertenece al estado (Tenga casas encima o no) y donde los promotores inmobiliarios son la nueva clase dominante equipados todos con un casoplon tardo-mariantonietesco.
Estoy deseando ver completas las intervenciones de los JJ.OO. pero mucho me temo que se van a parecer mas a Panamarina Pacific que a una intervencion seria, urbanisticamente concienciada y sostenible.
La foto que postea Paridad me da miedo. Mucho miedo. Me recuerda a cierta empresa que maquilla los "ya" para que parezcan "todavias" cuando salio a bolsa. Si lloviera gravitas o inteligencia habria muchos que serian impermeables.
Publicado por: ASHCRAFT | 09/02/08 a las 20:02