fuera de presupuesto

10/03/08

Frustración y asco en Las Vegas

He leído el articulo publicado por el profesor Boned Purkiss sobre los concursos de arquitectura en Soitu, dado mi habitual escepticismo y dado que ya se me ha pasado el puente-glow, voy a discrepar, amigablemente, con el profesor que, a mi modo de ver, tiene una ensalada de las de aliñar con un machete y un tridente.


Dejaré de lado que le niego la mayor sobre Corrales. Cuando el excelso José Antonio ganaba concursos a cascoporro, había en España cuatro arquitectos en guerrilla. No creo que se presentaran 500 a cada concurso, algunos con un ejército de mano de obra gratuita-estudiantil encastrada en el estudio. Por otra parte, conocida es la leyenda urbana de que algunas estrellas de relumbrón “enmascaraban” su nombre para ponerse tibios de hacer bloques más o menos alimenticios. (Por ejemplo en mi caso Jose M. Echarte R., pasaría a ser J. Maria E. Ramos).


Empezaré por el titulo, “¿Hay que creer en los concursos de arquitectura?”. Esto es como preguntar si hay que creer en la democracia. Repito lo que ya dije en su día, es el único sistema serio. Vuelvo a Churchill, es el peor de los sistemas, con excepción de todos los demás. Me acerco ahora tangencialmente a Wilde, que haya concursos aunque algunos sean vergonzosos y vergonzantes.


Por otra parte debo discrepar sobre los motivos que dividen actividad privada y pública. No se trata de que los compañeros que se dedican al trabajo privado desprecien los concursos por que “no se fíen” de los jurados. Se trata de que ni los tienen en consideración. Se trata simplemente de una cuestión de rentabilidad. El trabajo privado presenta una rentabilidad inmediata y mucho más alta. El público, si la estadística no falla y se gana uno de cada diez (que no es mala media), supone un mayor esfuerzo no retribuido. A cambio ofrece (casi siempre, ojo) una mayor libertad y un mayor control sobre el proyecto y la obra. Por otra parte el privado se mueve con las fluctuaciones del mercado (ver época actual) mientras que el público puede mantenerse con más facilidad, o digamos mejor con la misma dificultad, en épocas de bajada de la inversión privada. Nada que ver por tanto con un juicio moral sobre los jurados, sino más bien con la pura y dura economía.


El profesor Boned, hace referencia a los concursos de múltiples formatos que existen. Llamémoslos concursos por costumbre, por uso consuetudinario si ustedes quieren, pero los concursos por invitación, o los de doble vía, incluso los de proyecto y obra, no son estrictamente concursos. Son otra cosa. Asignaciones digitales, asignaciones digitales camufladas o intentos de ahorrarse tres meses en una adjudicación (único motivo de la existencia de los “proyecto y obra” en los que se pone a la zorra a cuidar a las gallinas). No creo que den cabida a un variado espectro de profesionales. Se la dan a los mismos. A menos que por espectro entendamos, los enchufados, los que no, los que tienen el carné que toca en ese momento, los que han militado (ni piensan) en su vida, o los que son maestros del fino arte de estar siempre delante del dedo regio y selector de nuestros políticos.


Si embargo, donde el profesor Boned se mete en un jardín de proporciones amazónicas, donde se va de safari a la jungla con Ray Charles como guía es cuando sin ningún miedo afirma que:

Parece que el sistema de adjudicación evoluciona hacia el concurso restringido. […]. Lo que se pretende en principio con este tipo de competiciones entre arquitectos de prestigio está muy claro: la Administración no está dispuesta a arriesgar ni a realizar pruebas y ensayos con los fondos públicos. Lo evita basándose en una acreditada calidad previa de los concursantes, a través de una auténtica y rigurosa criba, confiando así en asegurar un resultado arquitectónico política y económicamente correcto, que será llevado a buen fin por el incuestionable hecho de la solvencia profesional de la firma.


Pero hombre de Dios. Donde ha estado usted metido estos últimos años. La administración, SIEMPRE, esta dispuesta a arriesgar, a realizar pruebas y ensayar con los fondos públicos y, en otras palabras, a gastarlos como si fueran el dinero del monopoly. La administración tiene un master en “Gasto descontrolado”. Un doctorado en “Obras suntuarias y desvíos de presupuesto”. Lo que pretende la administración es simplemente, hacerse la foto. No evita ningún tipo de riesgo. Y sobre todo, hablar de auténtica y rigurosa criba, en un concurso que, no nos engañemos, es “a dedo”, suena a tango porteño.


Estimado compañero, mírese esto y tiemble, después de haber llorado. O reído según se mire, que la cosa no deja de ser de un humor negro que haría temblar al mismísimo Hitchcock. La administración esta dispuesta a pagar autenticas pastizaras a estrellas de relumbrón mediático, sin tener muy claro lo que quiere, sólo porque es lo que han leído en un dominical o en cualquiera de las otras fuentes de conocida solvencia de las que beben nuestros doctos próceres. Si pagar una morterada por UN SOLO proyecto, sin poder elegir, cuando por coste cero (y mucho menos en honorarios) podrían tener 200 propuestas, es no estar dispuesto a arriesgar, que baje el fantasma de Keynes y lo vea.


Por otra parte me parece curioso que el triple filo de este tipo de (ejem) concursos, sea para el profesor el estado psicológico de aquellos no seleccionados o su perdida de prestigio (pobrecitos ellos), o la indolencia de aquellos agraciados por la designación áurea de nuestros políticos.


No me imagino yo a Rem Koolhas, o a sir Norman en plan la Zarzamora, llora que llora, por no haber sido seleccionados, al igual que tampoco me los imagino tirados a la bartola al grito de “ya esta todo hecho”. Tampoco creo que afecte excesivamente a su ya amplia cartera de clientes, ni que nadie les ponga el estigma de “No Seleccionados”, por que, si ellos llevan el estigma, yo por ejemplo (que no tengo una mala media, creo) debo ser una llaga humana.


Sin embargo lo preocupante es que estos sean los filos que le ve al asunto. ¿Qué me dice de lo caciquil del sistema? ¿Del tufo a bienvenido Mr. Marshall que destila, con discurso de Pepe Isbert en el balcón de la alcaldía incluido? ¿Qué me cuenta de la desvergüenza de pagar hasta un 20% en honorarios en un alarde de paletismo rancio cuando lo normal en este país es un 4% (y eso dando gracias)? ¿Qué de la sensación de que nuestros políticos están comprando libros por kilos para llenar estanterías aunque sean de Danielle Steel mientras tengan buen lomo? ¿Qué de la absoluta falta de transparencia que suele envolver todos estos procedimientos?


No creo que el sistema de concursos genere ningún escepticismo. Repito, los concursos restringidos son una farándula, un show, una forma de salir en los periódicos pero no son, para mi, concursos. Respecto a la frustración, no creo que se pueda comparar la de los pobres invitados y sus estigmas de “no seleccionados” con la que me produce a mi leer esto. Frustración y algo de asco oiga, que quiere que le diga.

11/12/07

El restaurante de los suizos

Coste de toda la obra, todo el material de acondicionamiento y... botes de cocina, neveras, platos, cuchillos, hasta completar el equipamiento de la cocina de un restaurante: 2,2 millones de euros que pagó el Ayuntamiento de Barcelona para poner en marcha el restaurante de lujo Klein en el edificio Fórum.

El presupuesto de algunas partidas reservadas a otros servicios municipales no ha sido tan generoso:

1,3 millones de euros para la atención a la mujer

1,3 para la práctica deportiva 

1,4 para emergencias sociales.

25/11/07

Limpio, limpísimo

P: ¿No era posible sobre la marcha contener los gastos?
R: Yo no conozco una obra maestra de esta envergadura que haya sido más limpia en su ejecución y más legal en todos sus actos concursales. El control del gasto fue tan grande que es la más barata de todos cuantos proyectos de este tipo se hicieron en el mundo. Y después, el limpio y cristalino concurso. De 200 concursos, no hubo ni una sola reclamación. Ni una. Imagínese si fue limpio.

P: Las críticas van más hacia el cuñado de Rajoy.
R:Era un chico de 30 años cuando entró ahí. Es una persona ejemplar, pero su labor en la Fundación era hacer anotaciones contables. No tenía poder.

P: Era el director financiero.
R: Era el responsable del área económica, pero ésta era responsabilidad de la consellería, que decía cada año cuánto podía aportar. La Cidade da Cultura eran todos temas cerrados, no era una empresa que tiene que hacer diseños. [...] El cuñado de Rajoy, al que yo no conocía de nada, lo colocó ahí el señor Orza. Pero yo me responsabilizo de él. Si fuera empresario, contrataría a este chico, es un tío discreto, fenomenal. Yo no sé a que viene.

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08/11/07

Agujeros negros

Wilfried Wang, miembro del jurado encargado de elegir al arquitecto para el complejo del monte Gaiás, advirtió por escrito en agosto de 1999 de que la alternativa propuesta por Peter Eisenman excedía los volúmenes constructivos programados y abriría un agujero negro en el erario gallego.

Wang volvió ayer a Santiago y ante el parlamento alertó, entre otras cosas, de que el coste final del proyecto alcanzará los 600 millones de euros (100.000 millones de pesetas), frente a los 108,2 inicialmente previstos y los más de 313 ya consumidos.

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«La responsabilidad -espetó- recae, sobre todo, en el cliente», o sea, en quien contrató al norteamericano. Es algo inaudito que no se les pongan límites presupuestarios a los arquitectos en el desarrollo de sus ideas. Es irresponsable, es como darle a alguien un cheque en blanco. Claro que debe haber límites específicos de coste, de área... Incluso las obras de arte del Renacimiento los tenían. Como turista, espero que el edificio se acabe. Dentro de 50 años todos habremos olvidado esta polémica, exceptuando los impuestos añadidos que tendrá que pagar todo el mundo»

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16/10/07

Arquitectura sostenible

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Amén del coste de las obras, cifrado en 374 millones de euros (aprobado por 132,2), a los que sería preciso añadir al menos cien millones más de gastos de mobiliario y urbanización, la comisión de investigación también abordó ayer el coste que tendrá el mantenimiento de la Ciudad de la Cultura.

Leiceaga aludió a un informe elaborado por Arthur Andersen en junio del 2001, según el cual el Gaiás se tragará cada año por el citado concepto unos 58 millones de euros (9650 millones de pesetas/año). Cincuenta de ellos procederán directamente de los presupuestos de la Xunta, a los que habría que sumar unos siete u ocho millones más que, en el mejor de los casos, generaría de ingresos la Ciudad de Cultura a través de entradas de taquilla.

Aunque similar en importancia, la valoración recogida en un estudio encargado por el Concello de Santiago para los gastos de mantenimiento es ligeramente inferior, al estimarse necesarios unos 48 millones anuales.

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Los gallegos deben andar sobradísimos de todo... (y las entradas van a ser muy caras)

27/09/07

Calatrava, escultor magno

Venecia

Magno y carísimo. Podría haber sido como una puerta inequívocamente veneciana de recepción, lo que no ocurre con el puente de Calatrava, disponible para cualquier lugar, puerta de recepción de cualquier sitio, puente sobre da igual qué calle o autopista, pero que en su retórica es como un regalo procedente de algún remoto lugar ajeno a Venecia, lo que siempre es estimable y de agradecer, aunque, al final, el regalo resulte caro (de 1 millón de euros inicial, acabó costando más de 10), inapropiado e inquietante, como ocurre tantas veces en la vida cotidiana.

Dicen que el puente es funcional, pero no se sabe si es necesario del todo, máxime cuando se trata de una construcción que es indiferente al lugar, como si Calatrava hubiese asumido literalmente lo que, sin embargo, Goethe escribiera con intención poética, que el Gran Canal era la más bella strada de agua del mundo. Así, reducida a una strada más, le ha construido un puente más, aunque legendario y polémico, perfecto en su diseño, pero no sin algún error, ya que se olvidó de los peatones con dificultades para caminar, a los que ha acabado por diseñarles un ascensor de recorrido horizontal paralelo al puente, como en un vaporetto aéreo. Pero hasta esas pequeñas cosas ayudan, sin duda, al mérito, fama y prodigio de la obra.

24/09/07

Cuánto cuesta discrepar

Las batallas políticas han costado más de mil millones a la Comunitat Valenciana durante el último decenio. Una cifra que se ha perdido en obras iniciadas pero no terminadas o en proyectos que se quedaron paralizados por discrepancias políticas. La Ciutat de les Arts y las Ciències, el trasvase Júcar-Vinalopó, Terra Mítica, el AVE, la autovía Madrid-Valencia y la Ciudad de la Luz son algunos ejemplos de proyectos y obras con sobrecostes millonarios por discrepancias entre partidos.

[...]

Lo que sí están algo más claros son los números de los sobrecostes en la Ciutat de les Arts y les Ciències. La decisión de construir en ella el Palau de les Arts en lugar de la torre de telecomunicaciones inicialmente proyectada ha supuesto, al menos, un sobrecoste de 72,2 millones de euros. Las obras de la torre, con una altura inicial de 382 metros y proyecto estrella de Santiago Calatrava para este complejo, se adjudicó por 84,1 millones de euros. Pero el palau ha supuesto un desembolso final que supera los 156,3 millones.

A esa diferencia hay que añadir el precio de los cimientos de la torre, que estaban ejecutados casi en un 50% cuando en 1996 la Generalitat, ya en manos del PP, decidió renunciar a la torre de Calatrava -considerada el símbolo de un proyecto creado por el último gobierno socialista valenciano- y levantar en su sitio el palau. No hay cifras sobre lo que costaron esos cimientos, que están enterrados bajo el palau y no sirven para nada, pero teniendo en cuenta las dimensiones del edificio para el cual se proyectaron no es difícil deducir cifras astronómicas.

22/09/07

Haciendo aguas

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Aunque la estimación del coste del Parque Metropolitano del Agua era hace un año de 42,8 millones de euros, finalmente hacer este espacio de 120 hectáreas junto a la Expo acabará costando entre 85 y 90 millones y su mantenimiento anual supondrá 2,5. Son cifras dadas a conocer ayer por el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, en la presentación del Canal de Aguas Bravas, la primera infraestructura acabada de esta nueva zona verde similar en tamaño al parque madrileño del Retiro.

11/09/07

Un desfase del 80%

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El proyecto del nuevo campo de Pasarón fue licitado por 8,5 millones de euros y adjudicado a la empresa Oreco en 7,2 millones. La Diputación aporta 4,5 millones de euros y el Ayuntamiento 3,9 millones, mientras que la Xunta se hará cargo, según convenio, de la financiación de las obras del centro lúdico y deportivo de A Parda (2,7 millones), cuyas obras no se iniciaron todavía y que deberían acometerse simultáneamente.

El arquitecto director de la obra, Galo Zayas (ACXT arquitectos), concretó ayer ante la comisión de seguimiento del proyecto que el desfase estimado se acerca al 80%, lo que sitúa en 13 millones la cuantía necesaria para acabar el campo.

05/09/07

Se vende casa por 35 millones de euros

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La inmobiliaria británica Bective Leslie Marsh ha puesto en venta la joya inmobiliaria de la familia Herrero Jover, el edificio Casa Vicens, de Antoni Gaudí, por 35 millones de euros. Una de las primeras viviendas del arquitecto  español podría cambiar de dueños aunque uno de los propietarios, Javier Herrero Jover, haya negado el interés por vender la casa.

Sin embargo, la firma británica especializada en fincas exclusivas tiene en venta el edificio desde agosto, aunque reconociendo que el inmueble de Gracia será difícil de vender a inversores internacionales.

29/08/07

"Non lle pague máis"

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El portavoz de la plataforma ciudadana "Cultura sí, Mausoleo no", Xoan Carlos Ansía, expresó su deseo de pedirle a la conselleira de Cultura, Anxela Bugallo, que "demande xudicialmente" y que "non lle pague máis" al arquitecto Peter Eisenman, ya que ha sido un "desastre profesionalmente" y, desde la plataforma, consideran que hubo un "incumprimento de contrato".

Ansia recordó que en el complejo del Monte Gaiás ya se han invertido 373,7 millones de euros, lo que triplica su coste inicial, y que "vai continuar sendo unha sangría de cartos" destinados a unas obras innecesarias a su juicio, y que no responden a ningún "proxecto cultural fiable e crible".

Críticas a Sánchez Bugallo

Por otra parte, el portavoz de esta plataforma destacó que la opinión sobre la Cidade da Cultura del alcalde de Santiago, Xosé Antonio Sánchez Bugallo, se caracterizó tanto por apoyar la Cidade da Cultura que su propuesta "era que se chamara Cidade da Cultura. Manuel Fraga Iribarne". Además, Ansia señaló que la credibilidad del alcalde compostelano "quedou polo chan" al proponer que el complejo fuese Patrimonio de la Humanidad, cuando "non é nin patrimonio, nin histórico".

24/08/07

El bosque interminable

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"Arquitecto de la discordia". Así denomina en su portada de hoy La Tribuna de Cuenca a Rafael Moneo, autor del "Bosque de Acero" que parece tener a los conquenses algo inquietos.

El proyecto ha generado una profunda controversia ciudadana debido a la fórmula con la que se financia. Además, las obras deberían haber concluido antes de las fiestas de San Julián, pero no ha podido ser.

Por si fuera poco, la empresa constructora, Acciona, ha calculado que el proyecto costará siete millones de euros más que lo presupuestado en principio.


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