¿quién dijo arte?

14/02/08

Un pequeño minueto

Los arquitectos austriacos rechazan la designación a dedo de Calatrava para construir en Viena

El ayuntamiento planea presentar los proyectos como obras de arte para eludir el concurso público

La Cámara de Arquitectos de Austria criticó los planes del Ayuntamiento de Viena de encargar directamente al arquitecto español Santiago Calatrava uno o dos proyectos en la capital austríaca.

Ese plan "podría equipararse a un llamamiento para violar la ley y tener además carácter de precedente. Es inaceptable para el cuerpo de arquitectos", señaló en un comunicado Andreas Gobiet, presidente de la Cámara para los Estados federados de Viena, Baja Austria y Burgenland. El diario vienés Der Standard informó el pasado sábado de los planes para encargar a Calatrava un puente peatonal sobre una calle de mucho tráfico de la capital, o una nueva estación de trenes, o incluso que era posible que el arquitecto español diseñara ambos proyectos, que serían presentados como obras de arte, lo que facilitaría el procedimiento para otorgarle el encargo.

La arquitectura no es sólo arte
En declaraciones al rotativo, el edil de planificación urbana de la capital austríaca, Rudolf Schicker, explicó que el puente peatonal se convertiría "en un emblema importante para Viena, una especie de entrada a la ciudad para los que llegan desde el sur". Schicker añadió que "todo está ya preparado" y que calculaba que la construcción llevaría dos años. Por su parte, Calatrava señaló que "un pequeño puente en Viena, es como un pequeño minueto" (sic).

Frente a ello, Gobiet recordó hoy que los encargos arquitectónicos de la ciudad deben decidirse mediante una licitación y no directamente, y rechazó que sea correcto recurrir al término "obra de arte" para evadir este requisito. La arquitectura siempre es "arte de construcción" y no puede reducirse a "un proyecto artístico", sostuvo el representante de los arquitectos austríacos. En la nota, la Cámara exige "un proceso de acuerdo a la ley" para decidir el autor de los proyectos planificados.

Vía

Madrid circa 1661

Durante siglos, los artistas habían querido que se estimara la condición liberal de su trabajo; los músicos, al menos los teóricos, no tuvieron ese problema por la integración de la música en el quadrivium. Cuando Gutiérrez de los Ríos escribe que las artes de del dibujo “no son mecánicas ni entran en el número de comunidades de oficios, ni se deben mezclar con ellos”1 o cuando Torija afirma que “la Arquitectura es ciencia”2, está clara la intención de poner de manifiesto el carácter intelectual de la profesión de arquitecto.


1. GUTIERREZ DE LOS RIOS, G. Noticia general para la estimación de las artes y de la manera en que se conocen las liberales de las que son mecánicas y serviles, Madrid, 1600, pág. 116
      
2. DE TORIJA, Juan. Breve tratado de todo género de Bóvedas, Madrid, 1661, pág. 1


La cita es de LEÓN TELLO, Francisco José, Arquitectura y Matemáticas según los tratados españoles del siglo XVIII. Implicaciones sociológicas. Anales del Seminario de Metafísica. Núm. Extra. Homenaje a S. Rábade. Ed. Complutense, 1992.


11/02/08

Mamá, [NO] quiero ser artista

En la última edición de la Revista Elle, aparecen bastantes artículos dedicados a la arquitectura. O al menos a lo que la revista Elle entiende que es arquitectura. No se escandalicen, Cosmopolitan y Elle son revistas de arquitectura de vez en cuando (de “qué” arquitectura ya es otra cuestión) y les aseguro que tienen infinitamente más tirada que AV, El Hola… perdón El Croquis, y Metalocus. Por otra parte, el Cosmo predijo la llegada de la arquitectura Rock’n’roll antes de que se convirtiera en el cadáver perfumado que es hoy, y ahora predica con saña la nueva sostenibilidad, lo que nos da una idea de las profundas convicciones de su línea editorial y de que de todo puede hacerse una camiseta trendy.


En fin, a lo que íbamos. En el ultimo número aparecen Javier Pioz, de nuevo con su torre biónica, (y van…) que no entiendo como en estos tiempos de islas que parecen una piña colada y torres que son como un torso que gira (aquí un descanso para salir fuera a tomar el aire, fumar un cigarrito y sollozar por esta profesión), no se la han construido aún. Lo curioso de Elle es que, junto al architectural-show de Pioz, aparece una entrevista en profundidad con Enric Ruiz Geli, uno de los nuevos valores de la arquitectura española.


Enric esta muy propio, accesible, sostenible, de negro, hasta ahí nada que objetar realmente. Es interesante comprobar qué le interesa a una revista de difusión general, fuera del endogámico y encharcado mundo de las publicaciones de arquitectura al uso, “por y para” arquitectos. Sin embargo, en un momento dado, y después de una entrevista por lo demás lógica y bastante razonable, con grandes alusiones a la tecnología y la sostenibilidad, dos perlas empañan la imagen de hombre racional, sostenible y comprometido que nos empezábamos a hacer de Enric:

“Queríamos que esta disciplina [la arquitectura] saliera del ministerio de fomento y se acercase mas al de Cultura, que es donde debe estar. La arquitectura debe convivir con la industria cultural y no con la del ladrillo.”

“la arquitectura debe estar situada junta a la industria del arte y la cultura y no posicionarse junta a la del ladrillo.” [titular lateral] (Sospecho que manufacturado por la/el redactor/a del Elle)

Ya salió el ladrillo, el pobre, que lleva acumuladas más penas que la Zarzamora, llora que llora. La frase, después de una entrevista en la que se defiende la técnica, la sostenibilidad y la tecnología, me parece de un peligro supremo y un craso error. Primeramente por que si salgo del ministerio de fomento (o del de vivienda, donde no debe haber mucha gente, mas allá de Carlos Hernández Pezzi, genuflexo él) a donde quiero ir es a ciencia y tecnología y no a cultura. Ir a cultura significa aceptar ir hacia la vena artística, horrorosa clasificación a la que debemos hoy en día muchos de nuestros males, sino todos, como profesión.


Cuando nos quejamos de que los ingenieros nos ganan terreno día a día, lloramos por las esquinas porque la adaptación al proceso de Bolonia nos va a dejar el cuerpo (educativo, se entiende) de jota, bien, ahí lo tienen, al menos ellos no han renunciado nunca a ser lo que son. Técnicos. Expertos en una materia técnica, compleja, y que no es una fiesta del cultureo en la que las decisiones son tan baladí como aquellos que las toman.


¿Somos algo más los arquitectos?, es indudable que tenemos otros intereses, sí, pero aún así no seré yo quien me defina como artista y menos como persona de la cultura. Antonio Miranda repite siempre una magnifica frase “bella como una maquina para la guerra”, en la que nada sobra y a la que nada hay que añadir. Recuerdo aun otra de Federico García Lorca, “Soy poeta por la gracia de Dios, del Diablo y sobre todo, de la técnica”.


La arquitectura es una industria extraña, produce bienes que pueden aspirar a ser beneficiosos para aquellos que los han de usar, y que, si se hace bien y se es un buen profesional (y si las circunstancias acompañan), resultara tan bella como perfecta sea en si misma. Será tan obra de arte como lo es, en cierta medida, un Volskwagen Beetle, o, siguiendo a Antonio Miranda, un Kalashnikov. Nada mas se le puede pedir y el hecho de que se considere arte, no es un favor, antes al contrario representa para mi una peligrosa forma de banalizar un oficio (recuerden lo que esta palabra implica) técnico, en el que las decisiones no responden a caprichos ni a ideas felices. O al menos no deberían.


En "El Imperio Contraataca" Luke le pregunta a Yoda si el reverso tenebroso es mas fuerte. “No, no”, responde Yoda “Más rápido. Más fácil. Más seductor”. Pues aplíquense el cuento, el reverso tenebroso esta ahí, el camino empedrado de cultura, iluminado de arte. Y si no, siempre podemos comprarnos un casco negro como Darth Vader…. y como Jean Nouvel.

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